Ilustración de guardamotores con mando giratorio y contactores montados en carril DIN dentro de un armario eléctrico

Cómo elegir un guardamotor: guía práctica para proteger motores eléctricos

El guardamotor (también llamado disyuntor de motor o interruptor automático de protección de motor) es uno de los componentes más importantes de cualquier arrancador. Protege al motor contra sobrecargas, cortocircuitos y, en muchos modelos, contra la falta de una fase, y además permite seccionar y maniobrar el circuito manualmente. Un guardamotor bien elegido alarga la vida del motor y evita paradas innecesarias; uno mal elegido dispara sin motivo en cada arranque o, peor aún, no dispara cuando el bobinado empieza a sobrecalentarse. En esta guía repasamos los criterios clave para elegir el guardamotor adecuado para tu máquina o tu armario de control.

Qué es un guardamotor y en qué se diferencia de un magnetotérmico

Un guardamotor combina en un solo aparato dos protecciones: un disparador térmico regulable, que actúa frente a sobrecargas prolongadas, y un disparador magnético, que corta de forma instantánea ante un cortocircuito. A diferencia de un interruptor magnetotérmico de uso general, el guardamotor está pensado específicamente para motores: su protección térmica se ajusta a la intensidad nominal del motor dentro de un rango estrecho, su curva tolera la corriente de arranque (que puede ser de 6 a 8 veces la nominal) y suele incluir sensibilidad a la pérdida de fase, una de las causas más frecuentes de motores quemados.

Desde el punto de vista normativo, los guardamotores se rigen por la IEC/EN 60947-2 (interruptores automáticos) y la IEC/EN 60947-4-1 (arrancadores), por lo que pueden sustituir en muchos casos al conjunto formado por fusibles y relé térmico.

1. Parte de los datos de la placa del motor

El primer dato que necesitas es la intensidad nominal del motor a la tensión de servicio, que aparece en su placa de características. No basta con la potencia en kW: un motor de 4 kW consume unos 8 A a 400 V, pero más de 14 A a 230 V. Anota también la tensión, la frecuencia, el factor de servicio y el tipo de arranque (directo, estrella-triángulo o con variador o arrancador suave).

Elige un guardamotor cuyo rango de ajuste térmico incluya la intensidad nominal del motor, preferiblemente en la zona media del rango. Por ejemplo, para un motor de 8 A es mejor un aparato de 6,3-10 A que uno de 8-12 A, porque deja margen para afinar el ajuste si cambian las condiciones de trabajo.

2. Ajusta correctamente la protección térmica

El regulador térmico debe ajustarse a la intensidad nominal del motor, no a un valor superior «por si acaso». Ajustarlo por encima anula buena parte de la protección frente a sobrecargas. Solo en casos concretos, como motores con factor de servicio superior a 1 o con temperatura ambiente muy distinta de la de calibración, puede tener sentido una pequeña corrección siguiendo las indicaciones del fabricante.

Revisa también la clase de disparo. La clase 10 es la más habitual y vale para la mayoría de bombas, ventiladores y transportadores. Para cargas con mucha inercia y arranques largos, como centrífugas, molinos o ventiladores de gran diámetro, puede ser necesaria una clase 20 o 30 para que el guardamotor no dispare durante el arranque.

3. Comprueba el poder de corte frente a cortocircuito

El guardamotor debe ser capaz de cortar la máxima corriente de cortocircuito prevista en el punto de la instalación donde se monta. Los fabricantes indican dos valores: Icu (poder de corte último) e Ics (poder de corte de servicio). En armarios alimentados desde transformadores grandes o cerca del cuadro general, la corriente de cortocircuito puede ser elevada, así que conviene elegir un modelo con un poder de corte suficiente o prever una protección aguas arriba coordinada con él, siguiendo las tablas de coordinación del fabricante.

4. Elige el tipo de mando y el formato

Existen guardamotores con mando giratorio y con pulsadores de marcha y paro. El mando giratorio es más intuitivo, permite ver el estado de un vistazo y suele admitir candado para bloquear el aparato en posición de abierto durante el mantenimiento. Los modelos de pulsadores son más compactos y habituales en máquinas sencillas.

Ten en cuenta el tamaño o calibre: las gamas suelen dividirse en tamaños según la intensidad máxima (por ejemplo, hasta 32 A, hasta 65 A o hasta 100 A). Si vas a montar varios arrancadores en el mismo armario, elegir una gama con anchura reducida y barras de distribución trifásicas ahorra espacio y cableado.

5. Combina el guardamotor con el contactor adecuado

El guardamotor protege y secciona, pero no está pensado para maniobrar el motor cientos de veces al día ni para el mando a distancia. Para eso se combina con un contactor dimensionado según la categoría de empleo AC-3. Muchas gamas ofrecen módulos de unión mecánica y eléctrica que forman un arrancador directo compacto, e incluso combinaciones para arranque estrella-triángulo o inversión de giro.

Elige un guardamotor y un contactor de la misma familia siempre que puedas: el fabricante garantiza la coordinación entre ambos (tipo 1 o tipo 2) y el montaje es más rápido y fiable. La coordinación tipo 2 asegura que, tras un cortocircuito, el contactor pueda seguir funcionando sin sustituir piezas, lo que reduce el tiempo de parada.

6. Añade los accesorios que necesites

Los accesorios más habituales de un guardamotor son:

  • Contactos auxiliares para señalizar en el autómata si el aparato está cerrado o abierto.
  • Contactos de señalización de disparo para distinguir un disparo por fallo de una apertura manual.
  • Bobinas de disparo a emisión o de mínima tensión para abrir el circuito a distancia o evitar rearranques tras un corte de red.
  • Mandos rotativos de puerta para accionar el guardamotor desde el exterior del armario.
  • Cubiertas y cajas de superficie para montarlo fuera del armario junto a la máquina.

Planificar estos accesorios desde el principio evita tener que cambiar el aparato o redistribuir el armario más adelante.

7. Ten en cuenta el entorno y los arranques con variador

La temperatura ambiente influye en la protección térmica: si el armario trabaja por encima de la temperatura de calibración del aparato, consulta las curvas de corrección del fabricante. En ambientes con polvo, humedad o vibraciones, comprueba el grado de protección del conjunto y la fijación al carril DIN.

Si el motor se alimenta mediante un variador de frecuencia, el propio variador ya protege el motor frente a sobrecargas. En ese caso el guardamotor se usa sobre todo para proteger la línea de entrada del variador frente a cortocircuitos, y debe elegirse según las recomendaciones del fabricante del variador, no según la intensidad del motor.

Resumen: checklist para elegir un guardamotor

  • Intensidad nominal del motor a la tensión real de servicio, tomada de la placa.
  • Rango de ajuste térmico que incluya esa intensidad, preferiblemente en su zona media.
  • Clase de disparo acorde con la duración del arranque (clase 10, 20 o 30).
  • Poder de corte suficiente para la corriente de cortocircuito de la instalación.
  • Mando giratorio o de pulsadores, con posibilidad de bloqueo con candado.
  • Contactor de la misma gama con coordinación tipo 1 o tipo 2.
  • Contactos auxiliares, bobinas de disparo y mandos de puerta previstos desde el principio.

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