Interruptores magnetotérmicos montados en carril DIN dentro de un armario eléctrico

Cómo elegir un interruptor magnetotérmico: guía práctica para armarios eléctricos

El interruptor magnetotérmico es la primera línea de defensa de cualquier instalación eléctrica: corta la corriente cuando un circuito se sobrecarga o cuando se produce un cortocircuito, protegiendo los cables, los equipos y a las personas que trabajan con ellos. En un armario de control industrial suele haber decenas de ellos, uno por cada fuente de alimentación, cada maniobra y cada línea de servicio. Parece un componente sencillo, pero elegir mal el calibre, la curva o el poder de corte puede provocar disparos intempestivos o, peor aún, que no dispare cuando debe. En esta guía repasamos los criterios que conviene revisar antes de comprar uno.

Qué es un interruptor magnetotérmico y cómo funciona

Un interruptor magnetotérmico (también llamado PIA o, en inglés, MCB, miniature circuit breaker) combina dos mecanismos de disparo en un mismo aparato:

  • Disparo térmico: una lámina bimetálica se calienta y se curva cuando la corriente supera de forma prolongada el valor nominal. Protege frente a sobrecargas, y cuanto mayor es la sobrecarga, antes dispara.
  • Disparo magnético: una bobina genera un campo magnético que abre los contactos en milisegundos cuando la corriente se dispara varias veces por encima de la nominal. Protege frente a cortocircuitos.

Es importante no confundirlo con el interruptor diferencial: el magnetotérmico protege la instalación frente a excesos de corriente, mientras que el diferencial protege a las personas frente a fugas a tierra. En la mayoría de cuadros se necesitan ambos, o un aparato combinado (magnetotérmico diferencial, RCBO).

1. Calcula la intensidad nominal (calibre)

El calibre (In) es la corriente que el interruptor puede soportar de forma permanente sin disparar. Los valores habituales son 1, 2, 4, 6, 10, 16, 20, 25, 32, 40, 50 y 63 A. Para elegirlo se aplica una regla básica:

Corriente de la carga (Ib) ≤ calibre del interruptor (In) ≤ corriente admisible del cable (Iz)

Es decir, el interruptor debe dejar pasar la corriente que consume el circuito, pero disparar antes de que el cable se caliente por encima de lo que admite su sección. Por ejemplo, un cable de cobre de 2,5 mm² en canaleta suele protegerse con 16 A, y uno de 1,5 mm² con 10 A, aunque el valor exacto depende del método de instalación y de la temperatura ambiente según el REBT.

2. Elige la curva de disparo adecuada

La curva indica a partir de cuántas veces la intensidad nominal actúa el disparo magnético. Es el criterio que más se olvida y el que más problemas causa:

  • Curva B (3–5 × In): para cargas resistivas y cables largos, como iluminación, calefacción o tomas de corriente en viviendas.
  • Curva C (5–10 × In): la más habitual en instalaciones comerciales e industriales. Soporta los picos de arranque moderados de fuentes de alimentación, pequeños motores y transformadores.
  • Curva D (10–20 × In): para cargas con picos de arranque muy altos, como transformadores de gran potencia, motores con arranque directo pesado o bancos de condensadores.
  • Curva Z (2–3 × In) y K (8–12 × In): curvas especiales. La Z protege electrónica sensible y semiconductores; la K está pensada para motores y transformadores, con un disparo térmico más ajustado.

Un caso típico en armarios de control: una fuente de alimentación de carril DIN tiene una corriente de conexión (inrush) elevada durante unos milisegundos. Con curva B puede provocar disparos al encender el armario; con curva C suele resolverse.

3. Comprueba el poder de corte

El poder de corte (Icn o Icu) es la corriente de cortocircuito máxima que el interruptor puede interrumpir sin destruirse. Se expresa en kA y debe ser igual o mayor que la corriente de cortocircuito prevista en el punto donde se instala.

  • 4,5 kA: suficiente en muchas viviendas alejadas del transformador.
  • 6 kA: el estándar en instalaciones terciarias y en la mayoría de cuadros secundarios.
  • 10 kA o más: recomendable en cuadros industriales cercanos al centro de transformación o al cuadro general.

Fíjate también en la norma: los aparatos para uso doméstico se ensayan según EN 60898-1 (Icn), mientras que los de uso industrial se certifican según EN 60947-2 (Icu e Ics). Muchos fabricantes indican ambos valores en la placa.

4. Define el número de polos

El número de polos depende del tipo de red y de lo que se quiere cortar:

  • 1P: corta solo la fase. Útil en circuitos de mando monofásicos donde el neutro no necesita seccionarse.
  • 1P+N o 2P: corta fase y neutro. Es lo habitual en circuitos monofásicos de 230 V.
  • 3P: para cargas trifásicas sin neutro, como motores o resistencias trifásicas.
  • 3P+N o 4P: para cargas trifásicas con neutro o cuadros de distribución secundarios.

Cada polo ocupa normalmente un módulo de 17,5–18 mm en el carril DIN, un dato a tener en cuenta al dimensionar el armario.

5. Corriente alterna o continua

Los circuitos de 24 V CC son omnipresentes en automatización: alimentan PLC, sensores, relés de seguridad y bobinas de contactores. No todos los magnetotérmicos de CA están homologados para corriente continua, porque el arco eléctrico en CC es más difícil de extinguir. Comprueba que el aparato indique explícitamente su tensión máxima en CC y, en instalaciones fotovoltaicas o de baterías, utiliza modelos específicos para CC respetando la polaridad marcada.

6. Magnetotérmico o guardamotor para proteger motores

Para proteger un motor, un magnetotérmico de curva C o D puede servir en arranques sencillos, pero no ofrece una protección térmica ajustada a la corriente real del motor. En estos casos suele ser mejor un guardamotor (interruptor automático de motor), que permite regular la protección térmica al valor de placa, incorpora protección contra falta de fase y se combina directamente con el contactor de maniobra. Si el motor va con variador de frecuencia, sigue las recomendaciones del fabricante del variador sobre el tipo y calibre de protección aguas arriba.

7. Accesorios y detalles de instalación

Por último, revisa los detalles prácticos que facilitan el montaje y el mantenimiento:

  • Contactos auxiliares y de señalización de disparo: permiten informar al PLC de que un interruptor ha saltado.
  • Bobinas de disparo a distancia: de emisión de corriente o de mínima tensión, para cortes remotos o de emergencia.
  • Peines de conexión: reducen el cableado entre interruptores y mejoran la presentación del cuadro.
  • Selectividad: coordina los calibres y curvas aguas arriba y aguas abajo para que, ante un fallo, dispare solo el interruptor más cercano y el resto de la instalación siga funcionando.
  • Temperatura ambiente: dentro de un armario caliente el disparo térmico se adelanta; consulta las tablas de corrección del fabricante.

Resumen: lista de comprobación rápida

  1. Calcula la corriente de la carga y la sección del cable para elegir el calibre.
  2. Elige la curva B, C, D, Z o K según el tipo de carga y sus picos de arranque.
  3. Asegúrate de que el poder de corte supera la corriente de cortocircuito prevista.
  4. Define el número de polos según la red: 1P, 1P+N, 2P, 3P o 4P.
  5. Comprueba si el circuito es de corriente alterna o continua.
  6. Valora un guardamotor si vas a proteger motores.
  7. Añade los accesorios necesarios y revisa la selectividad del cuadro.

Un interruptor magnetotérmico bien dimensionado evita paradas innecesarias, protege el cableado y alarga la vida de los equipos del armario. En MIM Market encontrarás interruptores magnetotérmicos, contactores, fuentes de alimentación y relés de los principales fabricantes de automatización industrial. Si tienes dudas sobre qué modelo necesita tu instalación, contacta con nuestro equipo y te ayudaremos a elegir.